27 de Feb 2010 12:00 AM
El resultado de todo fue que me limité, con respecto a mi denuncia, a depositar en la Secretaría del Ayuntamiento los documentos en base a los cuales apoyaba mi denuncia y copia de los cuales todavía hoy conservo. Con relación a la mordaza que se me quiso imponer, la opinión pública sensata se levantó y venció la resistencia de aquellos que querían que yo fuera un ciudadano mudo o un loro amaestrado.
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